"Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos." José Saramago
"Soy un comunista hormonal." José Saramago
“Puede que un día, cuando llegue la felicidad universal —o sea, seríamos todos clase media— pues ese día la izquierda ya habrá cumplido su misión histórica”. José Saramago
La mitad de mi vida he trabajado como profesor (enseño y aprendo) pero no siempre me he sentido feliz haciéndolo siendo honesto. Todos sabemos que en el océano que llamamos vida muchas veces hay zozobra y podemos naufragar, a veces tan literalmente como cuando sardino, creyéndome nadador experto, me tiré a un rio y la corriente me arrastró como medio kilómetro hasta que logré asirme de una raíz y salí al fin todo aporreado.
Hoy por hoy como coordinador de convivencia recibo a diario a muchos estudiantes, acudientes y compañeros en conflicto que llegan cargados de vibra no muy positiva, trayendo su infierno a cuestas y aunque siempre intento dar lo mejor de mí para ayudar no siempre lo logro y sin quererlo, me cargó con ellos y termino el día agotado, sin energía.
Este preámbulo es para significar que la paz empieza por casa y que la primera y principal casa soy yo mismo, (mi cuerpo, mi mente, mi ser) claro que parece difícil de lograr pero es posible, la paz es vivir el cielo en la tierra sin importar las circunstancias, es cuando no me altera lo que el otro dice y hace y decido seguir tranquilo, sin tomármelo a pecho. Si eso es lo que busco con ahínco, a pesar de las caídas, transformaré mi realidad y aportaré a la paz del mundo más de lo que se pueda suponer.
Pero y ¿de qué paz hablamos si nuestra vida es un campo de batalla permanente? si el otro es el enemigo, incluidos los parientes más cercanos, los vecinos, si todos los que considero diferentes son mis contrincantes y más aún si mi mayor enemigo soy yo mismo… Así las cosas, no hay ni habrá paz posible, por más acuerdos que se pacten en la Habana y se firmen en Cartagena o cualquier otro lugar.
Si, la paz empieza por casa pero y ¿cómo alcanzarla? esta época de crisis (de sálvese el que pueda) dista de ser perfecta y requiere de una profunda ética del ser, que implica que nada de lo que pensemos, sintamos y hagamos puede ni debe vulnerarme ni vulnerar a nadie, por lo menos no de forma consciente y para lograrlo el conócete a ti mismo resulta impajaritable.
Claro que la paz resulta de un pacto fruto del diálogo y la negociación pero ante todo conmigo mismo, buscando alcanzar la unidad del ser y luego si con el otro. La paz hoy es un imperativo ético que empieza por casa, de manera que soy profesor para aprender a ser profundamente ético y enseñar con mi ejemplo, en perspectiva de perfectibilidad.
Como colofón y a pocos días de que los ciudadanos colombianos avalemos como esperamos, votando SI a los acuerdos de paz de La Habana entre la guerrilla de las Farc y el gobierno, es necesario declarar que soy tan comunista visceral, como un ser espiritual que vive una experiencia material, la comuna será el hogar del venidero ser humano.
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