jueves, 12 de junio de 2014

La política de los políticos

Los políticos nos manipulan para alcanzar sus intereses de poder, el detalle está en prestarse o no a esa manipulación. Las ideologías son el parapeto con el cual movilizan nuestras emociones para ponernos a pelear, oponernos a nuestros semejantes, desperdiciar nuestra energía y debilitarnos.
Claro que hay grupos de poder  con sus intereses, cuya intención es obtenerlo preservarlo y mantenerlo a nombre nuestro y a cualquier coste. Conocen y aprovechan  su conocimiento del carácter social de los habitantes de una región, pueblo o nación, diciendo lo que queremos escuchar para que les elijamos.
Erich Fromm caracterizó el carácter autoritario como la necesidad inconsciente  y siempre latente en grandes grupos humanos de ser dominados, la evolución enfrenta al individuo a la necesidad de emanciparse de la manada y convertirse en un ser libre, autónomo y responsable, por las deformaciones culturales y familiares los individuos preferimos huir a esa posibilidad y transferimos nuestra posibilidad a líderes carismáticos y cismáticos que prometen recuperar pasados gloriosos que todos anhelamos sin importar si existieron o no.
Pueblos cuyos individuos ansían convertirse en muchedumbre y anhelan plegarse a un líder autoritario en cuyo carácter afloran las tendencias sádicas de dominación, un  líder que busca masas  humanas que renieguen de su libertad, un pueblo con carácter masoquista que quiere ser mandado.
Les pasó a los alemanes, promotores de la civilización moderna, con Hitler a la cabeza que los convenció fácilmente de que a su mando recuperarían el glorioso pasado ario, y le puede pasar a nuestro pueblo, con su baja ilustración, un pueblo oprimido y reprimido que ansia la grandeza que no ha vivido, bajo la figura de un líder elegido por la providencia para dirigirnos.
Esta es la coyuntura actual, elegir entre un modelo de liderazgo autoritario y guerrerista que no admite contraparte y otro muy muy similar de corte neoliberal capitalista cuyo mayor empeño consiste en mantener funcional el contrato social existente para seguir profundizándose.
Entre dos males lo correcto es no elegir ninguno, pero la coyuntura política nos obliga a elegir, solo por descarte el menos ruin entre los dos, con el plus de que el modelo menos autoritario y extremo puede llegar a la solución del conflicto armado.
Conciente de lo que busca el político, cada ser necesita elegir por su cuenta y no por lo que le diga quien se le pone enfrente. Sabiendo que nos controlan manejando nuestra emocionalidad, es imprescindible elevar nuestros niveles de conciencia y trabajar para no dejarnos manipular.
Enfrentar la realidad, crecer como individuos, vencer las fuerzas oscuras que subyacen en el inconsciente colectivo e individual, tales como el carácter autoritario que nos pliega a los intereses del poder y no al del desarrollo de nuestro potencial humano y al logro de la libertad en paz.

Para crecer necesitamos afrontar el miedo a la libertad, vencer el espíritu gregario heredado por nuestra historia evolutiva, solo el individuo pleno, digno libre y responsable elije gobiernos dignos de su propia actitud vital.