viernes, 30 de septiembre de 2016

La paz empieza por casa

"Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos." José Saramago
"Soy un comunista hormonal." José Saramago
“Puede que un día, cuando llegue la felicidad universal —o sea, seríamos todos clase media— pues ese día la izquierda ya habrá cumplido su misión histórica”. José Saramago

La mitad de mi vida he trabajado como profesor (enseño y aprendo) pero no siempre me he sentido feliz haciéndolo siendo honesto. Todos sabemos que en el océano que llamamos vida muchas veces hay zozobra y podemos naufragar, a veces tan literalmente como cuando sardino, creyéndome nadador experto, me tiré  a un  rio y la corriente me arrastró como medio kilómetro hasta que logré asirme de una raíz y salí al fin todo aporreado.
Hoy por hoy como coordinador de convivencia recibo a diario a muchos estudiantes, acudientes y compañeros en conflicto que llegan cargados de vibra no muy positiva, trayendo su infierno a cuestas y aunque siempre intento dar lo mejor de mí para ayudar no siempre lo logro y sin quererlo, me cargó con ellos y termino el día agotado, sin energía.

Este preámbulo es para significar que la paz empieza por casa y que la primera y principal casa soy yo mismo, (mi cuerpo, mi mente, mi ser) claro que parece difícil de lograr pero es posible, la paz es vivir el cielo en la tierra sin importar las circunstancias, es cuando no me altera lo que el otro dice y hace y decido seguir tranquilo, sin tomármelo a pecho. Si eso es lo que busco con ahínco, a pesar de las caídas, transformaré mi realidad y aportaré a la paz del mundo más de lo que se pueda suponer.

Pero y ¿de qué paz hablamos si nuestra vida es un campo de batalla permanente? si el otro es el enemigo, incluidos los parientes más cercanos, los vecinos, si todos los que considero diferentes son mis contrincantes y más aún si mi mayor enemigo soy yo mismo… Así las cosas, no hay ni habrá paz posible, por más acuerdos que se pacten en la Habana y se firmen en Cartagena o cualquier otro lugar.

Si, la paz empieza por casa pero y ¿cómo alcanzarla? esta  época de crisis (de sálvese el que pueda) dista de ser perfecta y requiere de una profunda ética del ser, que implica que nada de lo que pensemos, sintamos y hagamos puede ni debe vulnerarme ni vulnerar a nadie, por lo menos no de forma consciente y para lograrlo el conócete a ti mismo resulta impajaritable.
Claro que la  paz resulta de un pacto fruto del diálogo y la negociación pero ante todo conmigo mismo, buscando alcanzar la unidad del ser y luego si con el otro. La paz hoy  es un imperativo ético que empieza por casa, de manera que soy profesor para aprender a ser profundamente ético y enseñar con mi ejemplo, en perspectiva de perfectibilidad.
Como colofón y a pocos días de que los ciudadanos colombianos avalemos como esperamos, votando SI a los acuerdos de paz de  La Habana entre la guerrilla de las Farc y el gobierno, es necesario declarar que soy tan comunista visceral, como un ser espiritual que vive una experiencia material, la comuna será el hogar del venidero ser humano.

jueves, 29 de septiembre de 2016

De profesión docente: Voto SI en el plebiscito

De profesión docente: Voto SI en el plebiscito del dos de octubre por ética, decencia, decoro y respeto por mí ser y el de mis estudiantes.

Todos tenemos el derecho-deber de pensar y actuar de forma autónoma, sabiendo que toda decisión trae consecuencias para uno y para los demás porque somos interdependientes, somos humanos en virtud de lo que enseñamos y aprendemos en la interacción con  los otros.
La dignidad humana radica en nuestra libertad para ser la mejor versión de nosotros mismos sin más límites que el respeto a la propia valía del otro, así que la decisión de votar sí o no el domingo dos de octubre debiera ser racional, con conocimiento de causa y a conciencia.
La respuesta lógica y racional a la pregunta ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? Debiera ser SI, sin ambages, sin dudas, sin miedo y sin vergüenza alguna.
Porque lo contrario sería no apoyar el fin de la larga, costosa y desgastante guerra entre el estado y las FARC, prolongarla equivaldría a condenar a muchas generaciones a la maldición de la violencia a la que estamos tan habituados ahora; dejar que unos cuantos se lucren del narcotráfico, del control territorial, del tráfico de armas, del secuestro y todo el oprobio al que nos hemos acostumbrado.
Claro que no soy uribista, pero tampoco santista, ni liberal, ni conservador, ni comunista, ni marxista, ni neoliberal, ni castrochavista, ni ordoñista, ni del opus de, ni del mira, ni del polo ni nada, soy un hombre libre y autónomo que toma decisiones por sí mismo y que no entrega su dignidad a cambio de nada.
Soy docente, tengo la profesión más exigente del mundo pero también la más hermosa, me pagan por enseñar con el ejemplo a ser la mejor versión de mí mismo y es por eso que votaré SI el domingo, porque es un millón de veces mejor un mal acuerdo que una cruenta y vil guerra que deshonra a todos los colombianos y rebaja nuestro sentido de lo humano.
Solo cuando todos los ciudadanos podamos vivir en paz sin ningún tipo de opresión, cuando entendamos que por haber nacido mujeres u hombres merecemos lo mejor, que los derechos humanos son para todos y no solo para algunos, cuando no permitamos que nadie vulnere nuestra dignidad, cuando sintamos el dolor del otro como propio, cuando entendamos que las ideas y las ideologías no nos pueden dividir y que tenemos el mismo propósito en la vida, seremos el gran país que todos soñamos y tendremos líderes tan grandes como nuestros más grandes sueños.
Y como nos hemos habituado a que sean el odio, la venganza, el miedo, la ignorancia, la pereza, la conveniencia, la codicia, la trampa, el facilismo y todas las emociones bajas y negativas las que nos  guíen, ya es hora de elevar la calidad de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones a un nivel tal que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos tal y como con su ejemplo nos lo enseño Jesús el Cristo, esa es la tarea, ese es el reto, así que a trabajar se dijo.
Postdata: Si eres de los que piensa votar no, te sugiero pensarlo dos y tres veces, si eres creyente pídele a Dios que te ilumine para que tu decisión sea con arreglo a tu conciencia, que no sea porque algún “grancolombiano” te lo ordene, o porque el pastor lo dice o la conveniencia te lo indique… Y si a pesar de lo anterior tu voto es no, no te preocupes… Lo siento, perdón, gracias, te amo.
Juan Carlos Peña Morales






miércoles, 7 de septiembre de 2016

Diatriba contra el exceso de carga laboral

No me hace bien permanecer en el trabajo demasiado tiempo, ante todo porque trabajo para vivir, máxime cuando mi labor es con seres humanos y por ende complejo.

Aun cuando pernoctara en mi colegio tratando de resolverlo todo nunca lo lograria, seria una locura, necesito regresar a casa para recuperar fuerzas y reactivar mi energia. Si llego muy cansado a casa, estresado, fundido pierdo la oportunidad de compartir con los mios.

No puedo permitir que mi trabajo abarque todas las facetas de mi vida, eso es enfermizo, tengo que aprender a estar solo el tiempo que me corresponde, debo aprender a sacar tiempo para almorzar, para tener pausas activas y estar más tranquilo en el colegio, ya que si no lo hago enfermo, eso ya lo he experimentado y no quiero seguir haciéndolo

El trabajo tiene que ser una experiencia creativa y productiva, de lo contrario pierdo el tiempo de mi vida, necesito espacios para desarrollar mi vida, el ocio creativo, el disfrute vital, el pasar con la familia, el conversar con los amigos, estudiar, descansar, dormir, relajarme, hacer ejercicio y meditar, porque todo exceso es síntoma de que algo no está bien.

El trabajo que tengo ahora en las condiciones que debo asumirlo es el mayor reto que he tenido hasta ahora y espero superarlo bien, no enfermo, no estresado, no aburrido, no con rabia... Porque como dice mi rector primero está el ser que el hacer y que uno viene a ser feliz en la vida.

De manera que este es mi propósito, ser feliz, ser profesional en todo, amarme y amar la vida, toda, aceptar la realidad tal cual es, trabajar en mi para irradiar y compartir lo mejor con los demás, si me descuido, no me quiero y trabajo en exceso, me desgasto, me desnutro, me alejo de Dios y del sentido de vivir, nacimos para mucho más de lo que creemos, soy un ser espiritual que vive una vida material.

Hago ho'oponopono con mi trabajo y todos cuantos comparten conmigo en él: Lo siento, perdón, gracias, te amo.

Pd. Porque no quiero que mi trabajo sea un infierno sino parte de mi cielo en la tierra y entendiendo que las relaciones humanas son causantes de conflicto , no pido que no pase nada, sino que aprenda a ser observador de todo lo que pase sin afectarme porque es la única manera de ayudar.

Por  eso y más, lo siento, perdón, gracias, te amo.