De profesión docente: Voto SI en el plebiscito del dos de octubre por ética,
decencia, decoro y respeto por mí ser y el de mis estudiantes.
Todos tenemos el derecho-deber de pensar y actuar de forma
autónoma, sabiendo que toda decisión trae consecuencias para uno y para los
demás porque somos interdependientes, somos humanos en virtud de lo que enseñamos
y aprendemos en la interacción con los otros.
La dignidad humana radica en nuestra libertad para ser la
mejor versión de nosotros mismos sin más límites que el respeto a la propia valía
del otro, así que la decisión de votar sí o no el domingo dos de octubre
debiera ser racional, con conocimiento de causa y a conciencia.
La respuesta
lógica y racional a la pregunta ¿Apoya usted el acuerdo final para la
terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?
Debiera ser SI, sin ambages, sin dudas, sin miedo y sin vergüenza alguna.
Porque lo
contrario sería no apoyar el fin de la larga, costosa y desgastante guerra
entre el estado y las FARC, prolongarla equivaldría a condenar a muchas
generaciones a la maldición de la violencia a la que estamos tan habituados
ahora; dejar que unos cuantos se lucren del narcotráfico, del control territorial,
del tráfico de armas, del secuestro y todo el oprobio al que nos hemos
acostumbrado.
Claro que no soy
uribista, pero tampoco santista, ni liberal, ni conservador, ni comunista, ni
marxista, ni neoliberal, ni castrochavista, ni ordoñista, ni del opus de, ni
del mira, ni del polo ni nada, soy un hombre libre y autónomo que toma decisiones
por sí mismo y que no entrega su dignidad a cambio de nada.
Soy docente,
tengo la profesión más exigente del mundo pero también la más hermosa, me pagan
por enseñar con el ejemplo a ser la mejor versión de mí mismo y es por eso que
votaré SI el domingo, porque es un millón de veces mejor un mal acuerdo que una
cruenta y vil guerra que deshonra a todos los colombianos y rebaja nuestro
sentido de lo humano.
Solo cuando todos
los ciudadanos podamos vivir en paz sin ningún tipo de opresión, cuando
entendamos que por haber nacido mujeres u hombres merecemos lo mejor, que los
derechos humanos son para todos y no solo para algunos, cuando no permitamos que
nadie vulnere nuestra dignidad, cuando sintamos el dolor del otro como propio, cuando
entendamos que las ideas y las ideologías no nos pueden dividir y que tenemos el
mismo propósito en la vida, seremos el gran país que todos soñamos y tendremos líderes
tan grandes como nuestros más grandes sueños.
Y como nos hemos
habituado a que sean el odio, la venganza, el miedo, la ignorancia, la pereza,
la conveniencia, la codicia, la trampa, el facilismo y todas las emociones bajas
y negativas las que nos guíen, ya es hora
de elevar la calidad de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones a un nivel
tal que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos tal y como con su ejemplo
nos lo enseño Jesús el Cristo, esa es la tarea, ese es el reto, así que a
trabajar se dijo.
Postdata: Si eres
de los que piensa votar no, te sugiero pensarlo dos y tres veces, si eres creyente
pídele a Dios que te ilumine para que tu decisión sea con arreglo a tu
conciencia, que no sea porque algún “grancolombiano” te lo ordene, o porque el
pastor lo dice o la conveniencia te lo indique… Y si a pesar de lo anterior tu
voto es no, no te preocupes… Lo siento, perdón, gracias, te amo.
Juan Carlos Peña
Morales
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