jueves, 29 de septiembre de 2016

De profesión docente: Voto SI en el plebiscito

De profesión docente: Voto SI en el plebiscito del dos de octubre por ética, decencia, decoro y respeto por mí ser y el de mis estudiantes.

Todos tenemos el derecho-deber de pensar y actuar de forma autónoma, sabiendo que toda decisión trae consecuencias para uno y para los demás porque somos interdependientes, somos humanos en virtud de lo que enseñamos y aprendemos en la interacción con  los otros.
La dignidad humana radica en nuestra libertad para ser la mejor versión de nosotros mismos sin más límites que el respeto a la propia valía del otro, así que la decisión de votar sí o no el domingo dos de octubre debiera ser racional, con conocimiento de causa y a conciencia.
La respuesta lógica y racional a la pregunta ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? Debiera ser SI, sin ambages, sin dudas, sin miedo y sin vergüenza alguna.
Porque lo contrario sería no apoyar el fin de la larga, costosa y desgastante guerra entre el estado y las FARC, prolongarla equivaldría a condenar a muchas generaciones a la maldición de la violencia a la que estamos tan habituados ahora; dejar que unos cuantos se lucren del narcotráfico, del control territorial, del tráfico de armas, del secuestro y todo el oprobio al que nos hemos acostumbrado.
Claro que no soy uribista, pero tampoco santista, ni liberal, ni conservador, ni comunista, ni marxista, ni neoliberal, ni castrochavista, ni ordoñista, ni del opus de, ni del mira, ni del polo ni nada, soy un hombre libre y autónomo que toma decisiones por sí mismo y que no entrega su dignidad a cambio de nada.
Soy docente, tengo la profesión más exigente del mundo pero también la más hermosa, me pagan por enseñar con el ejemplo a ser la mejor versión de mí mismo y es por eso que votaré SI el domingo, porque es un millón de veces mejor un mal acuerdo que una cruenta y vil guerra que deshonra a todos los colombianos y rebaja nuestro sentido de lo humano.
Solo cuando todos los ciudadanos podamos vivir en paz sin ningún tipo de opresión, cuando entendamos que por haber nacido mujeres u hombres merecemos lo mejor, que los derechos humanos son para todos y no solo para algunos, cuando no permitamos que nadie vulnere nuestra dignidad, cuando sintamos el dolor del otro como propio, cuando entendamos que las ideas y las ideologías no nos pueden dividir y que tenemos el mismo propósito en la vida, seremos el gran país que todos soñamos y tendremos líderes tan grandes como nuestros más grandes sueños.
Y como nos hemos habituado a que sean el odio, la venganza, el miedo, la ignorancia, la pereza, la conveniencia, la codicia, la trampa, el facilismo y todas las emociones bajas y negativas las que nos  guíen, ya es hora de elevar la calidad de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones a un nivel tal que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos tal y como con su ejemplo nos lo enseño Jesús el Cristo, esa es la tarea, ese es el reto, así que a trabajar se dijo.
Postdata: Si eres de los que piensa votar no, te sugiero pensarlo dos y tres veces, si eres creyente pídele a Dios que te ilumine para que tu decisión sea con arreglo a tu conciencia, que no sea porque algún “grancolombiano” te lo ordene, o porque el pastor lo dice o la conveniencia te lo indique… Y si a pesar de lo anterior tu voto es no, no te preocupes… Lo siento, perdón, gracias, te amo.
Juan Carlos Peña Morales






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