Somos
seres espirituales viviendo experiencias materiales
Cada
experiencia de vida es una nueva oportunidad de aprendizaje, los eventos o
sucesos reiterativos o repetitivos indican las facetas que debemos fortalecer para
ser superadas de una buena vez.
Nuestra
esencia es divina y yace oculta detrás del
velo de oscuridad de nuestros pensamientos y emociones, que por lo general son
negativos, nuestra tarea consiste en “volear trapo” para limpiar el cuerpo, la
mente y el alma.
El
trabajo es individual, nadie lo puede hacer por nosotros aunque quisiera, parte
de nuestra responsabilidad es “cargar nuestra propia cruz” y la de nadie más. Amar
el prójimo es respetar su estado evolutivo y dejarle vivir lo que tiene que
vivir cada momento.
Nadie
es superior y nadie es inferior, no somos
iguales sino semejantes, somos seres espirituales viviendo experiencias materiales,
cada quien está en el estadio o nivel que debe y “su realidad” no es más que el
reflejo o resultante del trapo que ha voleado, si quiero ser feliz trabajo para
serlo, vigilando mis actitudes, mis emociones, mis sentimientos, mi manera de
actuar, ser y estar en el mundo.
En esta
navidad mi deseo es que podamos renacer a cada instante a niveles superiores de
conciencia que nos permitan trascender todo lo que nos hunde en el pantano de
la oscuridad vital, léase el odio, la envidia, el chisme, la ira y todo lo demás
que experimentamos a diario.
Que
la luz sea para nosotros.