martes, 27 de diciembre de 2016

El último solsticio de invierno

“En medio del invierno descubrí que había, dentro de mí, un verano invencible” Albert Camus

21 de diciembre, 630 pm  aprox. íbamos a una novena de Los Del Sur, la barra de los seguidores del equipo Nacional en la Rebeca, cosa que nos parecía muy chévere, pero nunca llegamos.
Sentado en la buseta, contra la ventana mirando el celular,  sentí un repentino raponazo, un joven trató de arrancarlo de mis manos y como no le fue posible y mientras volteaba para verlo, me clavó su patecabra por la parte posterior del tórax, cerca al cuello.
De ahí en adelante vi todo como en cámara lenta, tal vez por el dolor y la pérdida de sangre, mi compañera dice que lo cogió a sombrillazos cuando levantaba el brazo para propinar la segunda puñalada, ella le gritaba improperios mientras le seguía hasta la parte trasera de la buseta.
Su reacción fue mi salvación, al parecer el joven la amenazó con la navaja en la cara antes de bajarse, ahí fue cuando se asustó, mientras mi hijo que por fortuna estaba distraído con el celular (ya que no se lo piensa para actuar en estos casos) charlando con su novia, corrió a socorrerme cuando supo que estaba herido.
Me bajaron de la buseta fuimos a la Clínica De Marly, que por fortuna estaba a media cuadra, nos atendieron relativamente rápido, la demora fue que la  EPS diera la aprobación, inyecciones de Voltaren, antitetánica, 5 puntos, radiografías de tórax con intervalo de 6 horas...
Salimos a las 2:45 am aprox. Yo, estrenando camiseta y buzo ya que lo que llevaba incluida la bufanda de Nacional de mi hijo, quedó lavado en sangre, mientras pasado el susto inicial,  tuvimos tiempo hasta de hacer la novena en la sala de espera.
¿Qué por qué a mí? Supongo que el asunto es kármico, la sevicia del joven sorprendió y no dio tiempo a reaccionar, una prima dice que es una falta ética cometida por mí, (según la cienciología)  la verdad el asunto facilitó la introspección.
El 24 de diciembre le conté a la prima que hace  un tiempo me venía sintiendo estancado en la meditación diaria, pero desde esa noche me he sentido mejor porque leyendo El Libro de la Sabiduría de Osho, estoy aplicando el método de la compasión de Atisha, que según el autor consiste en que al inspirar bebo todo el sufrimiento  del mundo y al expirar vierto todas las bendiciones, “el corazón es una fuerza transformadora: bebe la miseria y esta quedará transformada en dicha… a continuación viértelo,[i]” ¡simple y mágico! Compruébalo tu mism@.
Pd. Pero claro que después del suceso me he sentido un tanto aprensivo, miro mucho más alrededor en la calle, claro que dio rabia y tristeza pero ya  hice ho’oponopono a la situación, ya volví a envolverme en mi esfera blanca de luz protectora, rota literalmente y listo, la  vida continua, acepto el devenir.
Námaste.
http://www.scientology.co/faq/scientology-attitudes-and-practices/scientology-system-of-ethics.html



[i] Osho. El Libro de la Sabiduría. Capítulo 1 Atisha el tres veces grande. Gaia Ediciones. Madrid, España. 2001.


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