lunes, 30 de septiembre de 2013

En días como hoy... hay momentos que quisiera olvidar


"Solo aquel que es capaz de  aceptar todo lo que él es, se vuelve capaz de recibir aquello que puede llegar a ser" Osho.

Aquí en medio de la tranquilidad y la calma que me brindan el hogar, la familia y el alimento, ya no me cuestiono por las situaciones vividas, ya sé que no vine al mundo a sufrir y sin embargo…
La burla o actitud grosera que no soporté más hoy departe de un@s escuincles, mi reacción airada para decirles que “yo no vengo  esto” y que me dejen trabajar porque merezco respeto ya que es lo que les he brindado…

Que gasto energético tan fuerte y sobretodo que sensación de desasosiego  que me queda ahora, al salir del trabajo cuando puedo rumiar sobre el asunto.

Y es que después de 18 años en las aulas, por supuesto que no es grato que estas cosas sucedan, me queda que no fui grosero ni irrespetuoso  pero si vehemente para exigirles, claro que pude hacer la clase… pero a un costo muy elevado.

Ahora que no estoy en el salón padeciendo la situación, mi reflexión es la misma que he tenido en otras ocasiones similares… y  es que no quiero más de esto… pero se que no voy a cambiar la sociedad ni a mis estudiantes así que frente a la realidad, el único que puede cambiar soy yo.

Y no es cosa de mejorar los ambientes de aprendizaje que es parte de mi función, ni trivializar el asunto pedagogizando la actitud de mis estudiantes, no, es más  que eso…


Es mi felicidad la que está de por medio, es más que mi derecho al trabajo en condiciones dignas, es mi vida la que está en juego, es el sufrimiento que me causo en este tipo de situaciones que  no tienen razón de ser, son la honra  y el enaltecimiento de mi profesión de educador, mi posibilidad de trascendencia vital lo que resguardo… es mi catarsis.

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